Una discriminación léxica
La palabra minoría es tan discriminadora. Cuando me dedico a buscar información sobre hechos que marquen un hito dentro del mundo homosexual sigo pensando que la apertura de mente es un objetivo aún utópico. La cultura nos limita, la gente con poder también y una que otra cúpula religiosa parlanchina.
El primer atisbo de homosexualidad en la historia no tiene un registro fijo. Yo logro entender y me imagino que es un tema que existía y se trataba familiarmente como algo que no podía salir a la luz pública. Algo que no deja de pasar aún. Esa mentalidad de Edad Media no ha cambiado mucho en algunos barrios.
Si se revisan archivos ¿Qué encontramos? Sólo maltrato, algunos históricos y otros vergonzosos. Es extraño pensar en las diversas culturas y el tratamiento que le dan a los homosexuales.
Las más religiosas son las que más mal los tratan, es casi como si no existieran. Al final, sumando y restando, tenemos sólo historias de grupos pasados a llevar en artículos que los mal designan. Así como un grupito que vive exigiendo comprensión, con todo respeto. De hecho, aún no encuentro otro sinónimo de minoría que no suene hiriente.
Así, admito que seguiré pensando que son un grupo aislado de la sociedad. Pese a lo abierto de mentes que parecemos estar, aún mostramos ese desprecio clásico y que nos causa gracia, la mayoría de las veces. Sino, pregúntenle a ese mal humorista que salva la rutina festinando con el gay. A quién no le ha pasado.

Por: ovillan














Comentar esta nota