Una china chilena
Ahora con nuevos datos incorporados en mi mochila cultural, durante la segunda semana me dediqué a buscar a alguna persona, hombre o mujer, que practicara y gozara bailando la cueca. No me costó mucho, debido a que hay mucha gente que baila por entretención o porque “soy chileno y tengo que saber”, como me respondió mi entrevistada.
En esta oportunidad, hablé con Valentina Montecinos, estudiante de pedagogía diferencial del Instituto Profesional Providencia de Concepción, oriunda de Constitución, pero que desde hace tres se encuentra viviendo en la capital penquista.
Ella me contó que su caso es muy particular, ya que tuvo que aprender obligatoriamente a bailar la cueca, debido a que sus padres son pareja de convivencia y “cuequeros de tomo y lomo”, reconoce Valentina.
Sus progenitores le inculcaron desde muy pequeña el amor por la danza nacional y hubo diversos factores en su entorno que desembocaron en que ella se transformara en bailarina de cueca. “Constitución tiene muchas zonas rurales, yo vivo en una de ellas, y obviamente para las Fiestas Patrias, lo que más se baila es la cueca”, indicó.
Una historia muy particular de una persona que goza bailando el típico ritmo chileno para los 18 de septiembre, quien además de solo bailar, participó en torneos regionales de la especialidad, ocupando lugares en el podio tras sus participaciones.










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