Un negocio a manos llenas
La Ley de Juegos, vigente en nuestro país, autoriza a los casinos municipales, Polla y Lotería de Concepción, para que desarrollen y realicen actividades relacionadas con los juegos de azar; la condición impuesta a estas empresas es el deber pagar en impuestos, hasta un 40 % de sus ganancias. Una suma de dinero que ha conducido a los casinos chilenos a reclamar por la falta de requisitos que se le impone al comercio menor que opera maquinas de juego a través de una simple patente municipal.
Este negocio sin muchos requisitos, es “grito y plata” para aquéllos que instalan sus máquinas al ingreso de los locales comerciales. Las ganas de querer ganar dinero, junto con la baja suma de 100 pesos que hay que apostar, funcionan como estimulo indiscutido para que niños, jóvenes y adultos acudan a jugar a estar máquinas.
Sinceramente después de conocer los dividendos que deja el tener sólo una máquina de azar, me despiertan unas ganas enormes de instalar la mía. Si los requisitos son en la práctica tan mínimos, comprendo también porqué estos juegos se han masificado tan rápido en nuestro país, y no dudo que esta tendencia continúe acentuándose si no se aplican medidas realmente efectivas.










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