Más allá del presente
Siempre he tenido un interés especial por conocer aquellos enigmas de la humanidad que nadie ha podido resolver. No sé si el misterio concita en mí una atención única, pero he averiguado acerca de temas que muchos alrededor del orbe en algún momento de sus existencias terrenales han investigado.
Justamente la astrología ha sido uno de aquellos tópicos infaltables en mis tardes de ocio donde Google me proporciona información nueva para mi “mochila cultural”. Debo confesar que me hice adicto a un sitio en particular, Los Arcanos, donde un sistema automatizado y en formato flash me leyó las cartas. Sinceramente no sé por qué llegué a ahí, pero sabía que jamás iría al lugar de trabajo de un Nostradamus del siglo XXI que me pidiese dinero para que yo supiese qué episodios me faltan por vivir en la película donde soy el personaje principal. O por lo menos, creer lo que me dijeran.
Numerología y Carta Astral son algunas de las herramientas de presagios que en la página de Internet mencionada existen. Honestamente, me gustaba que el sistema me vislumbrase más de diez veces mi presente y futuro para ver si habían coincidencias.
Quizás los psicólogos me dirían que tengo miedo a lo desconocido, como Hellmut Brinkmann nos expresó con respecto a las personas que buscan respuestas en el tarot. La verdad es que todo lo relacionado con Los Arcanos para mí era algo nuevo que me llamaba la atención y que en ningún momento manejó mi vida.
Justo cuando pensé que iba a dejar de visitar aquel sitio web, me enteré que mi polola también era una visitante asidua, por lo que en vez de abandonar mi fascinación estuvimos tardes y noches enteras jugando con el famoso lugar dentro de Internet.
Insospechadamente para lo que a muchos es tétrico y hereje en mí caso sirvió de entrenimiento, y a fin de cuentas creer o no es opción de cada uno. Navegar en un portal de la World Wide Web y asimilar lo que ahí aparece también. Usted decide cuál es la carta, no otros.










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