Recomiendo poción de amor sabor Chandía
Ubiquémonos en contexto. Un día lunes cualquiera con cara de sueño, mis amigos reporteros con ideas a la orden del día y la oficina como hielo para decretar el resfriado.
De pronto ¡el milagro!, ¿por qué no lo hacemos del Tarot?, alguien sentenció. Sí, al fin un tema con poco cognoscitivo, entretenido y de fácil acceso con las fuentes.
¡Wrong Javiera! Hasta la vista con tu idea baby, Auf Wiedersehen para ser más elegantes, ¿cierto Heidi?
Que mente más ingenua la mía. Me tocó con mi partner de siempre, la búsqueda de los mismos clarividentes. Caminé cuadras para encontrar a la señora que salía en la guía telefónica y “sí obvio, vengan mañana les voy a tener todo preparado”. Al día siguiente, la misma caminata, 80 cuadras, para: “No la señora se tuvo que ir a Santiago en un viaje relámpago” y ¿cree que no he dicho la misma chiva, en otras (no muchas) ocasiones?
Por el otro lado, siguiendo la ruta del trompo de la Galería Caracol de Concepción, como siempre nos presentamos. El discurso protocolar para darle la seriedad necesaria a nuestro atuendo compuesto por zapatillas y jeans, y chao con eso. “No, no quiero entrevistas”.
Esta bien, ¿qué sucede aquí?, pero bueno, no descansamos y tomando el último suspiro de lo que quedó de fitness del colegio, llego a mi supuesta entrevistada.
Toco el timbre, abro la puerta que, “me parece entreabierta”, y ¡Tá! portazo en la cara, “no ve que dice no abrir, toque el timbre”. Si lo veo, pero soy Chilena de corazón señora y quiero entrevistarla.
Así llegué hasta su aposento lleno de pócimas, sortilegios, polvitos, piedrecitas y el incienso como inyección al poro. Las brujas y los búhos no eran nada, Eva Chandía Nicolich en cuerpo y alma para servirles.
Conclusión, me pasó tajantemente un fajo de tarjetas para que la publicitara con mis amigas, pero ni un rastro de grabación en mi empobrecida cinta.
¿Ahj! ¿Y mi suerte donde quedó?, “se gastó con la caminata” me dice el chato de al lado. ¿Saben qué? No importa, la tarjeta tenía un calendario y otra cosa, no sé que me hizo esa mujer pero no estaría nada de mal probar con el brebaje de amor. ¿O no?
Foto por: pmaura











Comentar esta nota