Prótesis maxilofaciales: Volviendo a sonreír
Fue en el año 1943, cuando los profesores de la carrera de odontología de la Universidad de Concepción, Alberto Werner, Enrique Werner y Eduardo Meissner, crearon la cátedra “Prótesis maxilofacial”, tras observar la creciente demanda de pacientes con patologías oculares y de otras partes del cuerpo, que han perdido o dañado sus órganos a raíz de accidentes automovilísticos o del temido cáncer. Ellos son pacientes que veían limitada su calidad de vida al contar con un defecto físico, que los llenaba de vergüenza y les disminuía sus oportunidades laborales y sociales, dañando su autoestima y personalidad.
Actualmente la facultad continúa con la ardua tarea en su propio policlínico, donde los estudiantes de pre y post grado, que deseen especializarse en el área, fabrican las prótesis de materiales como el acrílico y la silicona, siempre buscando que el órgano, quede similar al original.
Lágrimas de felicidad
El doctor Eduardo Navarrete, con 43 años de desempeño en el área, se emociona al narrar la tarea que realizan, al reconocer el orgullo que siente al ver que las personas se pueden reincorporar a la sociedad lo más normal posible. Señala que “cuando las personas llegan a nuestro policlínico, llegan muy deprimidos, piensan que sólo ellos tienen esa falencia…Pero no es así, aquí conocen a otras personas en las mismas, o incluso, peores condiciones. Nosotros no solamente sanamos su cuerpo, sino también su alma, intentamos conocer su vida y devolverle la sonrisa”. El profesional agrega que es fantástico ver los resultados de las prótesis, y que muchos de sus pacientes con lágrimas de felicidad lo abrazan al mirarse ante un espejo y verse nuevamente con el órgano que habían perdido.
Los servicios que presta la Facultad de Odontología de la Universidad de Concepción, reciben a pacientes enviados por especialistas de diversas áreas y de distintas ciudades del sur de Chile. Convirtiéndose en beneficiarios incluso pacientes de zonas rurales que deben realizar largos viajes para ser tratados. Aunque el doctor Navarrete confiesa que dichos pacientes son los menos exigentes, ya que a ellos sólo les interesa tener su prótesis, sin importar lo parecida que queda, a diferencia de los provenientes de las zonas urbanas. También, es muy importante destacar, que los servicios que prestan son sin fines de lucro, los pacientes solamente deben pagar los materiales, economizando hasta seis veces lo que costaría en el sistema particular.














Comentar esta nota