Primicias en el bus
Como futuro periodista creo que una de las cosas más difíciles de conseguir, en este mundo tan egoísta y que esconde en extremo sus intimidades dentro de las cuatro paredes del hogar, son las primicias que hacen de nuestro trabajo algo más distinto y con un contenido más novedoso que nos hace distinguir de los demás profesionales en buena ley
.
Pero en ayuda nuestra llegó un aparatito que se ha encargado de sacar a la luz los secretos caseros que más reflejan como se comportan las familias penquistas. Quedé boquiabierto cuando me entere en la micro que la Fanni había terminado con su pololo, que Nico estaba con 40 y que la mamá no había encontrado un buen supositorio en la farmacia del centro, que la gorda del asiento trasero estaba peleando con el esposo porque “no la comprendía” y como noticia más fuera de la común, el caballero que preguntaba por la cantidad de goles había hecho Salas en un partido de selección que se había jugado hace tres meses atrás. Todo esto gracias al teléfono celular.
Si me hubiesen preguntado hace años por como encontraba esto, hubiese dicho que me parecía algo estúpido y propio de gente que no sabe defender su intimidad. Pero ahora que me apronto para trabajar en comunicaciones creo que es necesario escuchar las copuchas que nos entregó, entrega y entregará la vida. ¡gracias celular!
Creo que aunque es una práctica bien desagradable, ha servido para que la gente se desinhiba un poco y empiece a conversar cosas de la vida, algo bien fácil pero poco recurrente entre gente que vive a las carreras, ¡ que bién nos hace conversar!, aunque ya no sea con un café entremedio, sino con un aparatito pequeño y que ocupa espacio en el bolsillo, cartera y mochila.










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