No tiene nada de malo ser gay, ¡pero yo no lo soy ah!
No tiene nada de malo ser homosexual. Es lo que se suele oír como discurso socialmente correcto hoy, tanto en unos pocos adultos como en un creciente número de jóvenes, los que con orgullo pregonan lo abiertos de mente que son. Pero hay un problemita, y es que ese discurso está incompleto, pues no termina ahí, siempre va seguido de un ahincado pero yo no lo soy ah. Claro, lógico, para que no se malentienda y no se piense que son gays (uy, y hasta ahí, no más, quedó lo open mind)… Es válida la aclaración, mas lo dicho entrelíneas sigue siendo un acto desdeñoso, aunque sutil, hacia las minorías.
Aquel detalle es nada, eso sí, absolutamente nada en comparación con algunos grupos religiosos fundamentalistas, los que tienen como misión evangelizar a sus hermanos homosexuales para así subsanar sus almas y conducirlos por el camino del Señor. Sin embargo, no dicta de ser un atisbo del cinismo que aún ronda a esta sociedad. Es evidente que hoy el problema no es tanto si eres gay, el problema es si eres homofóbico. ¡Y vaya que aún persiste esa fobia!, sólo que en estos días se oculta, se mimetiza, se disimula en discursos bonitos y de aprobación, que en realidad son sólo una pantalla social para no correr el riesgo de ser segregados. Y OJO, no es que diga que ser homofóbico sea aceptable, en lo absoluto, todo lo contrario, lo encuentro triste, sólo digo que el cinismo tampoco es un gran avance.










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