Me cayó como el oráculo..
Por Cristóbal Hernández
Durante la misma senda de reporteo sobre el tarotismo, siempre con Javiera Molina, nos topamos con un nuevo personaje peculiar. Tipo alto, bien vestido, instalado a metros de Sergio Neira, el mismo que días antes me había contado mi propia historia. Sujeto seguro de sí mismo, de buena labia. Nos cayó pésimo.
Llega cliente. “Vamos, saquemos unos monos”. Hablo con él. “Disculpa la interrupción, ¿te molesta saco unas imágenes?” “Espera un rato, mira que estoy ocupado aquí. Y ojo ah, no graben, que las piedras tienen energía”. Más que por susto, al final por respeto no grabamos. Volvemos al rato. La típica: “¿Qué gano yo?”. “Por principio no pagamos a nadie”. “¿Pero qué gano yo?”. Bla bla para presentarnos otra vez, que somos estudiantes, que es un trabajo nada más. Va y aclara que lo de él no es tarotismo, sino oráculo. Javi: “¿ Y ese cartel de tarot que tienes pegado ahí?”. “Ehh, es porque la gente no entiende”. Ya, okei. “Que ustedes no saben nada, antes de venir aquí deberían saber que el oráculo es una cosa, y el tarotismo otra. A mí esto me buscó”. “¿Cómo???”. “Ehh, no sé”. “¿Pero cómo?”. “Es algo muy técnico”. Pienso: caradura, tu letrero dice tarot y vienes a hincharme por no saber oráculo. Cara de ángel: “¿Por favor, te podemos entrevistar?, te quitamos sólo unos pocos minutos”. “Lo voy a meditar”, vuelvan en dos horas. “Tenemos que estar a las 3 en la universidad”. ” A las 14.30, entonces”. Chao mutuo.
No regresamos. Nos volvimos a encontrar con Luis Vera, tarotista de la feria de Freire. “Ese tiene líos de faldas, chanta total”. “Mm”, pienso. Ya nos había parecido bien farsante desde un comienzo. Suele pasar que aquellos que más se pavonean, no pasan de eso. Como esos jugadores que dan sermones en la víspera del clásico sobre poner huevos y garra en el partido y el día de la verdad no asoman, compungidos.
No me saqué la suerte con este tipo, no podré corroborar sus capacidades. No me interesa, en todo caso. Cuando de entrada hay mucho palabroteo mula y deslices codiciosos, para mí no va. Dale al bajo perfil, confiado y tranquilo por las piedras, humilde. La gente le cree a esos.










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