Locos por el té
Las últimas cifras entregadas por el periódico inglés The Economist revelan que en los últimos 15 años las ventas de té en Estados Unidos se triplicaron, llegando a los 6 mil millones de dólares. En Chile, el fenómeno se desarrolla de manera parecida y cada día son más los valientes que han decidido dejar tradicional té de mesa para comenzar a experimentar con los nuevos sabores y propiedades que entregan productos como el té verde, blanco y negro
Si antes nos sentíamos los ingleses de Latinoamérica por nuestra economía pujante, ahora no queda duda que algo de británicos debemos tener. No por nada Chile es el primer consumidor de té de América Latina, con 9 mil toneladas de esta bebida repartidas por el país.
En Concepción, el fenómeno ha entrado con fuerza. Marco González trabaja en Delicatessen & Cocktail, un local ubicado en pleno centro de la ciudad que se dedica a la venta de productos artesanales, y afirma que en la comuna hay un boom del té porque “las personas están interesándose más por las cosas naturales; se vende mucho lo que es el té rojo y el blanco”.
Si hablamos de precios, la oferta varía entre los 1500 y 3000 pesos, dependiendo de la naturaleza del té. Los hay importados y artesanales, estos últimos fabricados en el sur de Chile, principalmente Villarrica.
Una de las principales razones por las que se justifica el auge en el consumo de té entre los chilenos, radica en las ganas de sentir y verse bien.
La utilización de hierbas de infusión como ayuda para ciertas enfermedades o restricciones médicas, es el motivo que algunos tienen para buscar otras formas de ayudar al cuerpo.
“El té de rosa mosqueta, por ejemplo, tiene harto calcio y lo usan en reemplazo de la leche de soja para sustituirla en quienes tienen intolerancia a la lactosa”, señala Luis Reyes del Mándragora, un local ubicado en calle Cochrane que ofrece los más variados tipos de té.
Ambos locales señalan que es el té el producto que más se ha vendido en el último tiempo, y esperan que si la vida saludable es una moda, pues larga vida a ella.










Soy una adelantada a las tendencias, teinómana por excelencia.
Me voy a tomar un tecito.
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