Lo que no podemos dejar de usar
Cada vez es más difícil encontrar a un universitario caminando sin sus audífonos o conocer a una persona que no tenga su propio celular. Y es que la revolución tecnológica que se dio a finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando el mercado lanzó, El Celular, como el primer objeto que cambiaría nuestra forma de vivir y comunicarnos con todo, llegó para no irse jamás.
En Chile este aparato ha sido uno de los más arraigados por la ciudadanía, desplazando al teléfono fijo y situando al país ya en el año 2006, según el Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD), como uno de los pioneros a nivel Latinoamericano, que atravesaba todas las clases sociales. En la actualidad, las últimas cifras entregadas por la Subsecretaría de telecomunicaciones (Subtel), que corresponden a febrero de este año, nueve de cada diez chilenos posee un celular, lo que corresponde a un total de 88%, y lo que fue interpretado por Pablo Bello, Subsecretario de telecomunicaciones, como una democratización y acercamiento de todos los sectores, hombres y mujeres, a las telecomunicaciones.
Sin embargo, donde se centra la mayor cantidad de público es en los jóvenes de entre 14 a 32 años, con un sobre 50%, siendo los universitarios con el 59%, el segmento que más utiliza y demanda este aparato, y que a pesar de la crisis económica, continúa aumentando el número de modelitos vendidos, según ENTEL PCS, el 62% de los jóvenes está dispuesto a desembolsar una importante suma de dinero por lo modelos más sofisticados, compactos y con múltiples funciones, que simplifiquen su calidad de vida.
Foto de: Daniel










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