Licencias médicas falsas
Para los estudiantes, enfermarse no es ningún inconveniente, asisten a un médico, se extiende un certificado, y el alumno lo presenta en la Universidad; problema solucionado. Pero si este simple trámite se convierte en una oportunidad para que el estudiante falsifique dicho documento para justificar una ausencia a un prueba, o peor aún, para explicar un día de flojera, pasa a ser un falta grave, arriesgando sumarios internos, suspensiones de clases o la caducación de la matricula.
Según Andrés Parra, jefe de la Unidad de Servicio de Salud y Bienestar Estudiantil de la DISE, el problema de las licencias médicas falsas “aumentan a fines de cada semestre, siendo más fuerte en el segundo semestre, ya que la temporada de resfríos y enfermedades típicas es junio y julio, por lo que octubre y noviembre es poco habitual este tipo de enfermedades estacionales”.
Parra agrega que “desde el año pasado un grupo de profesionales de la dirección de salud, han comenzado a fiscalizar el problema de las licencias falsificadas, por lo que se distraen horas médicas que los mismos estudiantes podrían utilizar”, recalca el jefe de la DISE.
Más de un 70% de las licencias médicas son externas a la unidad de salud de la Universidad de Concepción, por lo que verificar la autenticidad de cada una de estos certificados es imposible, debiendo recurrir a la pericia visual de los profesionales encargados, quienes corroborarán la autenticidad del papel; muchas veces escaneados por lo que se logran burdas copias del original.
En otras ocasiones los certificados son reales, con el alcance que el médico que emitió dicho papel es algún conocido o familiar del beneficiado, señala Parra.
De continuar con el problema, la Unidad de Salud y Bienestar Estudiantil, podría traspasar a cada Facultad, la misión de recepcionar las licencias médicas, dejando a criterio de cada carrera la aceptación de estos beneficios cuestionados por este tipo de faltas.












Comentar esta nota