Lejos de casa
Mientras miles de familias en el país celebraban la cena de Noche Buena y la Navidad, cientos de estudiantes, de seguro, no pudieron viajar a casa para conmemorar la fecha con los suyos.
En el caso de los hogares de la Universidad de Concepción fueron seis los alumnos que pidieron refugio a la Dirección de Servicios Estudiantiles, que por dar los días de descanso correspondientes a sus trabajadores cerraron sus puertas el jueves 24 de diciembre en la mañana. Los chicos con inconvenientes para emigrar a sus ciudades de origen fueron enviados con sus pertenencias a una casa con la que establece la universidad penquista en estos casos.
Los motivos que produjeron la permanencia en la capital del Bío Bío: obligaciones académicas provocadas por el alargue del periodo académico por las movilizaciones estudiantiles, asignaturas anuales que terminan de aquí al bicentenario y/o los cursos que dicta la casa de estudios del Campanil en el verano, también llamados PLEV. Otra de las causas el ámbito económico el precio de los pasajes como era de esperar subieron, por lo que los bolsillos de los estudiantes no pudieron costear un ticket ida y vuelta que sólo duraría tres días.
No obstante, para algunos no es primera vez que se quedan para fechas importantes en la región que los acoge en su período de estudio, pues para las fiestas patrias se quedaron sin las típicas comidas familiares y se conformaron con los festejos penquistas.
De Cartagena una alumna, Ammy Aguilar de la carrera Pedagogia en Artes de la UdeC, cuenta que se quedó por trabajos que debe entregar durante la semana y que aún no está segura si podrá viajar para el Año Nuevo.
Estos muchachos/as coinciden en que por primera vez en sus vidas pasan las festividades pascueras lejos del abrazo del hogar dulce hogar.
















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