Fuimos pacientes
No teníamos hora reservada, no llevábamos bono, dinero, ni un cheque en garantía. Sólo existía un acuerdo de palabra, un trato de caballeros, algo que al parecer no cuenta para los profesionales de la medicina. Un neurólogo y un cardiólogo, se negaron a atendernos, Entrevistas acordadas con antelación, fueron desestimadas. El primero de ellos se excusó con que no manejaba el tema. La composición, los usos y los efectos causados por las bebidas energéticas, le eran totalmente ajenos al jefe de Neurología del Centro de Salud Familiar Dr. Víctor Manuel Fernández. El cardiólogo en tanto, olvido la entrevista acordada y el equipo de grabación de turno, debió esperar casi dos horas en una fría consulta particular, a que el especialista tuviera “algo” de tiempo para atenderlos. Ante las escases de versiones oficiales, debimos recurrir a los más cercano y accesible, la DISE. Así, llegamos al edificio Virginio Gómez, con todo el equipamiento montado. Nos tomó tan sólo unos diez minutos conseguir una entrevista con el nutricionista de planta y con la sicóloga encargada del taller de “Estrategias de estudio”, la profesional idónea para hablarnos del tema.
Aunque los planes iniciales, respecto a la pauta de trabajo, se modificaron a causa de la –mala– voluntad de los profesionales de salud, fuimos capaces de improvisar y sacar adelante las tres opiniones especializadas. Pero fue tanta la desilusión al no conseguir las entrevistas de los médicos, que sus negativas incluso me llevaron a extrañar a los indigentes y su humilde disposición para con nuestro trabajo.
Foto por: Clbustos













Comentar esta nota