Esos mafiosos bajitos
El mundo de las máquinas tragamonedas es nebuloso en todo su sentido. Al parecer todo esto es ilegal, o esa sensación me dejan sus dueños. La valentía de dar la cara para una entrevista no la tienen, de hecho sólo tratan de huir y no dar ningún indicio de lo rentable que es el negocio. Malditos, tiran la
piedra y esconden la mano.
Es que sacar fotografiar una máquina “garage” ya es complicado. El “no” que dan de respuestas es cerrado, infranqueable, una muralla china para el tortuoso trabajo de reportear. Como si esas máquinas fueran la gran cosa, algo aquí no calza al parecer.
Es que los dueños de las máquinas tienen miedo, oh sí. O mejor dicho se están pasando demasiados rollos, que también puede ser. Ellos creen que la prensa los persigue, que la gente los ama, que los carabineros los tienen en la mira y que las municipalidades le cobran de más. Nada es así, al menos no ahora.
Es inentendible lo complicado que es hablar con esos Corleone chantas. Se creen mafiosos y turbios, pero eso nadie se los cree. De lejos ya se nota que se están orinando en los pantalones, cuídense señores que esas tragamonedas pronto saldrán de la ciudad. Nunca se sabe.
Foto: elblogazo










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