El más maravilloso error
Todo embarazo cambia la vida de los padres, pero en algunas situaciones (las ideales), es un cambio meditado cuidadosamente, planificado y muy esperado. Pero cuando, por el contrario, se produce sin querer, sin tomar conciencia, el cambio es mucho más radical. En condiciones ideales se tienen los medios para esperar al bebé, se tiene un trabajo para poder comprarle todo lo que necesite y el apoyo de toda una familia chocha dispuesta a mimar al pequeño, pero cuando se produce su llegada en medio de las carreras universitarias de los papás, todos esos puntos parecen flaquear.
Los futuros padres se deben enfrentar a los juicios ajenos y a veces el rechazo de la familia, situaciones que pueden llegar a producir quiebres en la propia pareja. Hay que responderle a medio mundo y decidir de qué modo afectar menos al resto, cargando una culpa tan grande como si fuese el pecado mayor. Al parecer la niña que queda embarazada es una mujer desvergonzada y su pareja un irresponsable, como si ningún joven de su edad llevara una vida sexual activa. Ambos son unos ingratos que no valoran el esfuerzo de sus padres, como si nadie en la historia hubiera corrido el riesgo de engendrar un hijo fuera del matrimonio.
En una sociedad “tan moderna” como la chilena actual, debería ser mal visto condenar el amor de una pareja, que a causa de un error QUE LE PUEDE OCURRIR A CUALQUIERA, se convirtieron en padres antes de lo previsto, pero que tendrán que esforzarse extra para poder cumplir sus metas. ¿Qué tanto? Cuantas parejas adultas y casadas hay que son irresponsables con sus hijos, yo creo que debería ser meritorio para una niña sacar una carrera, estudiando para los certámenes mientras cambia pañales, o para un joven sacarse la mugre trabajando part time para poder apoyar a su polola con lo que su hijo necesite.
Si bien se cae en un gran error producto de la desinformación, la ignorancia o el descuido (estúpido para un joven con tanta cultura bla bla bla….) me quedan dos pensamientos. Primero parafrasear a Jesús y que “quien esté libre de pecado que lance la primera piedra”, y segundo, digan lo digan, un bebé es el error más maravilloso que alguien puede cometer y del que sería una blasfemia arrepentirse.











Bu bu, realmente un muy hermoso, hermosísimo, maravilloso, superlativo error, digno de ser destacado en los anales de la computaduría universal comparada y analizado en un congreso internacional de semiótica, ojalá en Cuba porque allí la libertad de expresión es mucho mayor.
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