Dos rayas en un test … que cambia tu vida
El tema del embarazo juvenil, en este caso el embarazo en la universidad, es algo que se comenta hoy en día y que se ve reflejado en la casa estudiantil, con decenas de mujeres jóvenes que no pasan los 21 años y que en su cuerpo llevan una nueva vida… vida que no siempre es deseada. La felicidad debería ser lo que se destaca cuando uno va a ser madre, pero simplemente este no es el caso: tristeza, frustración y miedo son algunos de los sentimientos que invaden las mujeres que no saben cómo enfrentar esto. ¿Cómo les diré a mis padres?, ¿qué pasará con mi futuro?, ¿estaré sola?, ¿seré buena mamá? Y otras tantas interrogantes, que pasan por la mente de estas féminas.
En el caso del futuro padre, este puede tener dos opciones: escapar cobardemente o apoyar valientemente. La primera opción, aunque es injusta para las futuras madres, es posible. Debo señalar que me ha tocado vivir con una amiga una condición así, que el hombre cobardemente al enterarse que ambos no se protegieron al mantener relaciones sexuales, él la obligo a ir al hospital para proveerse de la pastilla del día después, sin saber las consecuencias que estas píldoras producen cuando se toman: vómitos y mareos por casi tres días son algunos de los síntomas que producen. Mi amiga quedo desencantada y desilusionada, pero esto le sirvió, gracias a Dios, para darse cuenta que éste engendro del demonio, no valía la pena, disculpe la expresión, pero es lo primero que se viene en la mente al acordarme del suceso.
Entonces no es fácil tomar decisiones en estas circunstancias, pero no por eso debes dañar la integridad y salud de la otra persona (la mujer). Sin embargo, no todos son así, y existen jóvenes que aceptan su realidad que serán padres y son ellos los que calman a sus parejas, en el momento de enterarse, tras realizarse la prueba de embarazo.
Entonces uno no esta ajeno a esta realidad, no señor, pero intentemos cuidarnos, existen muchos anticonceptivos hoy en día, pero sólo uno cumple el 100% de efectividad: la abstinencia. Difícil no, pero no imposible, si queremos que el futuro que soñamos se cumpla y en los plazos definidos por nosotros, entonces nuestra tarea es a razonar con la cabeza y no con el corazón.










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