Directo al grano… dijo el dermatólogo
Todo comienza con la pubertad y sus vertiginosos cambios hormonales en nuestras vidas. Con el fin de la inocencia, y justo cuando empezamos a preocuparnos de nuestra imagen, aparecen las antiestéticas espinillas. Nuestra apariencia sufre las consecuencias, en mayor o menor magnitud según cada persona, conllevando un impacto psicológico y emocional.
Por ello buscamos desaforadamente opciones para controlar los granos o bien, eliminarlos por completo. Es así como nos dejamos llevar por los consejos y mitos populares. Veamos qué tan reales son éstos.
Probablemente, en muchas ocasiones, hemos oído hablar que el ingerir comida chatarra provoca el brote del maldito acné, por lo que dejar de comer papitas fritas y pizzas debería ser la dieta obligada para mejorar el cutis y de pasada, el autoestima. ¡Pero no es así!, no es necesario hacer eso, sencillamente porque aquel mito no es cierto. Según estudios científicos, no hay ninguna relación comprobada respecto a esto. Por lo menos si nos referimos al acné vulgar o juvenil.
En realidad, dentro de los factores involucrados en la producción del acné se hallan los genéticos, hormonales, infecciosos, inflamatorios, defectos en la queratinización e incluso inmunológicos. Éstos generalmente se encuentran asociados, y uno de ellos prevalece sobre los otros. Aunque la comunidad médica aún no llega a un consenso definitivo.
En cuanto al tratamiento, todo depende de lo que diagnostique el dermatólogo. Puede variar según, especialmente, la gravedad del acné y de su proliferación.
Para mayor información haga click aquí













Comentar esta nota