Cuatro funciones, cuatro al día
Para deportistas que necesiten hidratarse, para otros que quieran estimularse, para quienes busquen recuperar energía y, por último, para los que requieren una fuente de proteínas y aminoácidos; para todos ellos existen bebidas energéticas. El tema es si cada quién tiene claro cuál elegir y cuántas consumir.
La Organización Mundial de la Salud, asegura que el consumo incorrecto de las bebidas energéticas, desde el punto de vista de sus componentes y dosis, podría provocar problemas en el funcionamiento normal del organismo, llegando a producir enfermedades tales como: arritmia cardíaca, cirrosis, hepatitis, hígado graso y tantas otras.
Hace un par de días, cuando estaba dentro del nivel normal de conocimiento que las personas tienen en cuanto a estas bebidas, una amiga entró a un local comercial para comprar una energética. Le vendieron una Powered. Al leer uno de sus costados decía: “Hidratante. Bebida Isotónica”… ¿Cuál era la diferencia? Me pregunté en ese momento. Ni idea. Sin embargo, luego de la entrevista con el nutricionista, aprendimos que las bebidas energéticas tienen hidratos de carbono, a diferencia de las isotónicas, que aporta minerales y vitaminas. Un poquito grande la diferencia ¿no?
Otro tema curioso es que los vendedores no tienen idea para qué es la una y para qué es la otra. El comercio llena los coolers, sin saber por qué una bebida es azul y la otra es transparente, verde o anaranjada. Como si fuera poco, no tienen el más mínimo pudor al ofrecer el producto a un obeso, a un niño, a un anciano o un adulto.
Si los vendedores no saben de componente, ¿sabrán algo de cantidad de unidades diarias máxima de consumo, recomendado? O ¿porqué y para qué se crearon las energéticas?
Foto por: VisualOrgasm














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