Botellitas
Coleccionistas. Ese era el tema del reportaje para el segundo módulo de ciberperiodismo.
Lo encontré excelente ya que me identifica mucho. Yo colecciono películas desde 2005 y a la fecha tengo más de 800, sin contar las series o conciertos.
Por eso cuando entrevistamos a un joven coleccionista de botellitas de alcohol, no podía evitar entender su pasión por esas pequeñas cosas que para muchas personas puede no significar nada.
Diego Colín las apreciaba y cuidaba como si fueran parte de él, las tocaba como si estuvieran hechas de cristal, con precaución y suavidad. Si bien sólo vimos una pequeña porción de su colección, en lo que teníamos delante había una inversión monetaria importante, pero a él no le interesaba eso. Lo único que le importaba era que eran suyas y que casi nadie las tenía en su poder, excepto él.
Mientras otros sólo les importaban el contenido de las botellitas, Diego se preocupaba del conjunto. Sin el alcohol, la botella no valía nada, y viceversa. Él veía el cuadro completo, no las pinceladas, y eso es lo que hace que un coleccionista sea como es. Ver el valor de las cosas que otros ni siquiera perciben.










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