Adictos Anónimos
Michael Jackson muere de adicción a la fama, a ser bello, a los niños y a demerol. Todos estamos concientes de eso y no hay problema. No hay problema porque todos tenemos “obsesiones favoritas” que hacen de nuestros días algo más emocionante y si queremos que alguien nos juzgue por ello, siempre estará ahí la ley y los siquiatras.
Nadie se espanta cuando mi amiga reconoce que es adicta a reventar las pelotitas de esas bolsas protectoras de asuntos frágiles, o de mi tío que se muere si no ve Lost justo el día del estreno, o de mi hermano que gasta todo el dinero que tiene en ir al estadio a ver a su equipo perder una y otra vez

Japanese Slot machines SG 100_1801
La Coca-Cola, el café, la televisión, los libros, la música, el cigarro, las fiestas, las siestas. Qué fome sería la vida si no sintieramos que si nos falta alguna de esas cosas, todo tendría un sabor más amargo.
Es entretenido sentir que hay gustos o atracciones que van más allá de tu propio control. Como mi amiga que entrevistamos y decía que cuando pasaba afuera de un negocio de máquinas, jugaba luca y si ganaba o perdía, bien.
En cada uno de nosotros hay un adicto escondido esperando que algo lo gatille para salir y convertirse en la nueva patologia de moda. Cuidado con lo que te puede tocar.
Foto: everythingmarine










Comentar esta nota