Crecer con Igualdad
En una sociedad que camina a pasos agigantados en materia tecnológica, económica y científica, se forja otro mundo paralelo, que deja de lado estos logros de “nuestro” mundo, permitiendo que el viento se los lleve, ya que el hambre, el frío y la enfermedad pasan a ser parte de sus acompañantes indeseables.
La pobreza, acá y en todo el mundo, es el resultado de un egoísmo e individualismo muy profundo del hombre. Hoy vivimos una época de modernidad ingrata, que esta comprendida con tecnología y ciencia pero que con el tiempo nos ha enajenado de los demás.
¿Será que el desarrollo en diversas materias nos ha sesgado a ver lo que realmente importa? Quizás nos hemos dejado llevar por la necesidad de competir con otros países, para presumir y sentirnos mas cerca del tan preciado desarrollo. Será posible, que anhelemos llevar la vida de otras naciones como Israel, que ya olvidados de la pobreza, solo se preocupan de combatir contra los palestinos. O tal vez, será que pensamos en imitar a los italianos y su visión de la pobreza, donde en un grupo familiar de cuatro personas, todos tienen auto y se niegan a compartir para utilizar solo uno de ellos.
En nuestro país hay algunos que ya se olvidaron de los más desposeídos, pero que aparentan apoyarlos, mediante leyes. La pobreza en Chile tiene culpables de corbata. Los que se dicen llamar políticos, quienes con sus reformas y leyes aseguran beneficiar a los indigentes mediante programas temporales.
Las razones de la pobreza en nuestro país, pueden encontrar su fin si se trabaja con empeño y reales deseos de superación, no obstante, poco imaginable se ve un mundo sin diversidad social, puesto que no todos están dispuestos a bajar sus niveles de ingreso. Entonces la realidad enfrenta a miles de personas pobres cada día, donde se les roban sus sueños y aspiraciones, ya que como dicen algunos autores “La mayor pobreza es la de los que se sienten pobres”.
Por Nicolás Mella Foto: daquellamanera










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