Notas publicadas en9 mayo 2009
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Desde que en mi lejana infancia, un tío deportista me mostró el envase de una bebida energizante, no he dejado de pensar en ellas como algo un tanto divino. Imaginaba que apenas las tomara, de seguro me convertiría en un ser como He-Man o quizás Popeye (si tuvieran sabor a espinaca). Pero ese no es el punto.
El asunto es que durante mi niñez estuve muy seguro de que estas bebidas realmente eran beneficiosas para la salud y que no tenían contraindicaciones. Eso creí…hasta ahora.
Panfletos, afiches y palabras de especialistas, …
