¿Cómo tanto?
Son capaces de perder hasta 40 mil pesos en una tarde y en algunos casos mucho más; perder familias, engañar a sus madres con los vueltos e incluso perder el trabajo, éstos son los adictos a las tragamonedas, pero ojo, adictos a las maquinas que hay en los negocios que están en la esquina de su casa, no a la de los casinos. Son una especie de viciosos, pero de la pobla y lo peor es que día a día son más.
Estos individuos, van desde los 5 años hasta personajes de la tercera edad, no les importan nada, sólo jugar, ni siquiera ganar, sólo darse el placer de jugar, apretar un botón y esperar que el espíritu santo les haga caer una monedas para seguir jugando.
No logro entender como alguien puede llegar a estos extremos, dejar de ir a trabajar por jugar, gastarse la plata que era para el pan, pan que espera la familia en casa, la pensión mensual que reciben los abuelos, también se la gastan.
Es un vicio que cada día se hace más parte de ellos, fácilmente pueden ir caminando e ir jugando en cada negocio que se les cruce por el camino, puede que comienzan ganando y en vez de frenarse, quiere jugar más y sólo se detienen cuando ven que sus bolsillos ya están vacios.
Según los entendidos en la materia, los sicólogos, se trata de una compulsión, que los impulsa a retar a la suerte, sentir adrenalina y el placer que les da jugar, juego que más que eso, es un vicio que acaba con sus vidas y familias.













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