Emprender y estudiar: ¿Opción u obligación?

Webprendedor Concepción 2009
La marejada que trajo consigo la organización de Webprendedor en su versión penquista ha pasado. Se ha vuelto a regularizar la cantidad de gente que desea agregarme como amigo en Facebook, Twitter y redes sociales varias. Además de una casilla de e-mail llena, y luego de ver el nivel de las iniciativas y las edades de los expositores, me queda una gran inquietud: ¿Es el emprendimiento joven una opción o una obligación?
La camada de emprendedores jóvenes, muy ligados al mundo de las redes sociales e internet, es la que tiene una visión de las cosas distinta al emprendedor clásico, pues ya no hace falta contar con un gran patrimonio, títulos o grados para comenzar una empresa. Sólo basta una buena idea, mucha convicción y trabajo.
Un claro ejemplo de esto es que hace cuatro años, tres amigos decidieron crear una plataforma para agendar a sus amigos online. Hoy ese portal vale cerca de 5000 millones de dólares, y su creador posee una fortuna aproximada de 1500 millones. Obviamente me refiero a Facebook y a Mark Zuckerberg, quien a sus 23 años es considerado el magnate self-made más joven de la historia.
El promedio de edad en que se crean empresas en California, considerada la capital mundial del emprendimiento, es de 20 años. Se prevee que cuando el dueño de la iniciativa tenga 23, habrá fracasado al menos una vez. En nuestro país, la edad promedio del fundador de empresa es de 40 años. Por tanto, mi pregunta se enfoca a si es válido el conocido argumento que imponen los padres e instituciones a los jóvenes: “Usted dedíquese a estudiar, después ve en que trabajará”. Con esto no estoy promoviendo el abandono de los estudios; muy por el contrario, estoy a favor del emprendedor universitario.